Siempre al pendiente - Por Zoyla Chamba

Han sido unas Fiestas Patrias de mucha desilusión. Como es de costumbre, no me pierdo el mensaje a la Nación cada 28 de julio, ha sido un ritual que sigo desde que era pequeña y que ahora lo hago también con mi hijo.

Aunque había poco entusiasmo, quedaba alguna esperanza de escuchar cierta autocrítica en el mensaje, pero nada de eso pasó. La cosa se agravó aún más al final del discurso, cuando se llenó de gritos y voces de los parlamentarios, que trataron de expresar el profundo malestar. Le conté a mi hijo que era la primera vez que había visto algo así, y eso que hemos pasado varios malos ratos con la política del país.

Escuché muchas promesas y obras por realizar, pensaba qué tan posible sería de realizarlas, seguramente costaría mucho hacerlas. En las noticias dijeron que implicaría un buen porcentaje del PBI, un gasto que tal vez puede invertirse en cosas que, por ejemplo, aún no se terminan.

No la hemos pasado nada fácil, nos tocó afrontar la pandemia, despedirnos de muchos de nuestros familiares atacados por un virus y, como si fuera poco, tuvimos que reinventarnos haciendo cosas completamente nuevas para muchos. Hemos tenido que ingeniarnosla con los gastos ¡los precios se dispararon en un abrir y cerrar de ojos! Dicen que la inflación ha sido de las más altas en los últimos 10 años en todo el país.

Varios en mi familia esperaban la renuncia, algo que para mí está más frío de suceder. ¿Y mientras tanto? Mientras tanto nos queda informarnos y prepararnos para lo que viene.

Sé también que no debemos, no podemos, bajar la guardia, tenemos que seguir al pendiente de lo que hacen y dejan de hacer los líderes políticos, porque al final todo va a repercutir en nuestras familias y nuestros hijos.