
En el Perú, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) al 2019, 4 de cada 10 peruanos adultos cuentan con un producto financiero, lo cual en cifras absolutas representa a 9.3 millones de personas. Esta cifra se encuentra por debajo del promedio regional y mundial. En el mundo, son casi 7 de cada 10 adultos los que cuentan con un producto financiero (Findex, 2017). Si bien en los últimos años se han logrado mejoras significativas, aún queda una amplia población que debe ser atendida e incluida en el sistema.
Por otro lado, según datos del INEI 2019, el nivel de ahorro formal de los peruanos, es decir dentro del sistema financiero, es de 41.3%, mientras el ahorro informal, fuera del sistema financiero, es de 12.4%. Si bien el ahorro formal se ha incrementado entre los últimos cinco años, pasando de 33.1% a 41.3%, esta realidad denota oportunidades de mejora en la educación financiera de la población, ya que la falta de información, conocimientos y hábitos financieros no permiten generar un entorno de confianza y apto para el uso adecuado de los servicios y productos que ofrece el sistema financiero.
En ese contexto, en ASBANC trabajamos para consolidar el camino de nuestro país hacia un desarrollo inclusivo, en igualdad de oportunidades, competitivo y sostenible en todo el territorio nacional. Nuestra mirada de la inclusión supone acceso al sistema financiero y educación para su óptima participación en el mismo. Sabemos que cuando la educación financiera es efectiva, ayuda a mejorar el nivel de inclusión financiera, la estabilidad y el funcionamiento de los mercados y la salud y autonomía financiera de los ciudadanos. Asimismo, las personas que desarrollan habilidades y competencias financieras toman mejores decisiones, están mejor equipados para interactuar con las instituciones financieras y comprenden los riesgos y la importancia de la adecuada gestión de sus recursos económicos y de los productos y servicios financieros.
Desde ASBANC proponemos una educación financiera basada en evidencia, que aborda la diversidad de realidades que viven peruanos y peruanas, promoviendo desde un enfoque que toma en cuenta el territorio, lenguas, género y grupo etario, hábitos financieros deseables que generen bienestar y desarrollo en las distintas etapas de la vida.